Los límites de la impresión en 3D: ¿podremos teletransportarnos algún día?

Creado: 23-09-2015

LA CREACIÓN DE ÓRGANOS COMPLETOS, A MEDIO PLAZO

 

Si los tejidos óseos o cartilaginosos están entre los primeros candidatos para replicar nuestro cuerpo, ¿qué partes podrán reproducirse posteriormente y cuáles no podríamos emular si pretendiéramos imprimir humanos cual figurita del comandante Spock?   

 

"Tenemos la tecnología mecánica, electrónica e informática de la impresora 3D, la ciencia de los biomateriales y las células madre que nos permitirán poner todo en conjunto", señala José Becerra, director científico de Bionand, el Centro Andaluz de Nanomedicina y Biotecnología. Con la combinación de esas tres tecnologías, se podrán componer algunos órganos, si bien habrá que realizar una intensiva experimentación 'in vitro' con biorreactores, sistemas que permiten que las células sigan viviendo y les lleguen los nutrientes, antes de llegar a realizar una investigación preclínica con ciertas garantías.  

 

Una bioimpresora de Regemat 3D

 

La bioimpresora de la empresa española Regemat

 

Este catedrático de Biología Celular en la Universidad de Málaga e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red BBN estima que en un periodo de entre 5 y 25 años se podrán llegar a fabricar artificialmente esos primeros órganos sencillos y esbozos de otros más complejos, que después tendrán que evaluarse para comprobar si pueden ser verdaderamente trasplantados a pacientes de la mano de la medicina regenerativa. 

 

La epidermis contiene pocas capas de células y no está vascularizada, por lo que la piel podría ser el primer órgano que se conseguirá fabricar por impresión 3D y trasplantar a humanos. La tráquea o la vejiga también podrán fabricarse en unos pocos años. "La vejiga tiene muy pocos tipos celulares, estamos hablando de las células que tapizan la luz del órgano que se distienden cuando el globo está lleno y se encogen cuando el globo se vacía", detalla José Becerra. Por eso, cree que veremos una vejiga impresa en 3D antes que un hígado o un riñón, órganos que tardarán más en ser creados artificialmente.

 

Investigadores del Instituto de Innovación Cardiovascular de la Universidad de Louisville han asegurado que, en ocho años, será posible crear el primer corazón completo impreso en 3D. Engel prefiere no poner fecha a esa creación, pero incide en que el corazón es un órgano muy complejo y con muchos tejidos, lo que se suma al problema de recrear su comportamiento mecánico, por lo que cree que será uno de los últimos órganos en poder reproducirse.

 

"Puedes implantar un andamio con condrocitos a un paciente, pero si las células no forman cartílago funcional, el paciente no se muere. Ahora, si implantas un corazón que no funcione, imagina lo que le puede llegar a pasar", añade José Manuel Baena, CEO de Regemat.

 

Evidentemente, el órgano que ni siquiera podemos vaticinar si será algún día replicable es nuestro desconocido y complejo cerebro, cuyos secretos pretenden descifrar, en un futuro, iniciativas como el ambicioso Human Brain ProjectEl director científico de Bionand no cree que la impresión del cerebro sea viable "en absoluto", teniendo en cuenta la complejidad de las funciones de coordinación e integración que realiza: "No tenemos todavía una visión clara sobre su funcionamiento, difícilmente se puede pensar en su reproducción por estos procedimientos”.

 

El corazón será uno de los órganos más difíciles de reproducir por impresión 3D

 

El corazón será uno de los órganos más difíciles de reproducir por impresión 3D

 

Por el momento, un equipo de científicos australianos ha desarrollado un método para imprimir estructuras cerebrales usando neuronas de ratones preservadas en un hidrogel que fueron capaces de sobrevivir y conectarse entre ellas.

 

" Utilizar las células de los propios pacientes nos hará posible entender cómo se desarrollan las enfermedades neurológicas y probar nuevas terapias", nos explica Gordon Wallace, director del Instituto de Investigación de Polímeros Inteligentes de la Universidad de Wollongong de Australia. Eso sí, considera que, al menos hasta dentro de una década, no se podrá determinar cuáles serán los límites de esta tecnología.



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